La historia, para leer con tu hijo
A veces me cortan el pelo. El pelo crece y crece, y cortarlo lo deja cómodo y limpio.
Vamos a la estética o viene alguien a la casa. Me siento en una silla. Me ponen una capa sobre la ropa, como un superhéroe. La capa es para que el pelo no me pique en el cuello.
Primero pueden mojarme el pelo con agua de una botellita. El agua se siente fresquita.
Las tijeras hacen un sonido: tris, tris. La máquina hace un zumbido y da cosquillas. Cortar el pelo no duele, porque el pelo no siente.
Yo me quedo sentado lo más quieto que pueda. Si necesito moverme, puedo decir "pausa". Está bien pedir una pausa.
Si el ruido me molesta, puedo taparme los oídos o usar mis audífonos. Mamá o papá están cerca.
Cuando termina, me sacuden el pelito de la cara. Me veo en el espejo. ¡Quedé muy bien! Después podemos hacer algo que me gusta.
Cómo usar esta historia
- Léela varias veces durante la semana antes del corte, sin prisa.
- Pide a la persona que corta que avance por pasos y avise: "ahora el agua", "ahora la máquina". Muchas estéticas de barrio lo hacen con gusto si se los pides.
- Si la máquina es lo peor, pide que sea solo tijera esta vez. Un corte imperfecto y en paz vale más que uno perfecto con lágrimas.