Internet tiene memoria de elefante
Cuando dices algo en voz alta, las palabras se van. Cuando subes algo a internet, se queda. Aunque aprietes "borrar", la foto o el mensaje ya pudo haberse copiado, guardado o mandado a otras personas. Piénsalo así: subir algo a internet es como soltar plumas de una almohada desde la azotea. Ya no las puedes recoger todas. Nunca.
Piensa antes de publicar: las tres preguntas
Antes de subir una foto o escribir un comentario, hazte estas tres preguntas:
- ¿Estaría bien que mi mamá o mi papá lo vieran?
- ¿Estaría bien que toda mi escuela lo viera?
- ¿Estaría bien que siga ahí dentro de diez años?
Si alguna respuesta es no, no se sube. Así de simple. Esperar cinco minutos antes de publicar también ayuda: muchas cosas que parecen buena idea dejan de parecerlo cinco minutos después.
La regla de las fotos privadas
Fotos privadas son fotos de tu cuerpo sin ropa o en ropa interior. Esta regla no tiene excepciones: las fotos privadas jamás se mandan a nadie. No se mandan aunque te las pida alguien que dice ser tu amigo. No se mandan aunque te prometan regalos. No se mandan aunque te digan "si me quisieras, me la mandarías". Quien te pide una foto privada no es tu amigo, y eso se le cuenta a tu adulto de confianza el mismo día. Contarlo no te mete en problemas: te protege.