Tú mandas un poquito
Elegir es algo de gente grande: el taxista elige su ruta, la abuela elige los jitomates más rojos del mercado. Y desde hoy, tú también eliges.
Elegir es así: te enseñan DOS cosas. Tú las miras, las dos. Piensas un momentito: ¿cuál quiero MÁS? Y la tomas, la señalas o la nombras. La que escogiste, esa llega. ¡Eso es mandar un poquito en tu propio día!
Mira las dos antes de agarrar
Aquí está el truco de los buenos elegidores: no agarres la primera que veas. Mira una. Mira la otra. Tu corazón te dice cuál. A veces las dos te gustan, y no pasa nada: escoges una hoy y la otra mañana. Elegir una no es perder la otra para siempre.
💡 Para ti, mamá o papá: ofrece opciones REALES físicamente: mandarina en una mano, plátano en la otra, bien separadas, y nómbralas despacio: "¿mandarina... o plátano?". Dale lo que toque, agarre o mire fijo, aunque sospeches que quería la otra: así aprende que su elección tiene peso. Empieza con favorito contra algo neutro, y luego dos favoritos. Regala elecciones todo el día: ¿vaso rojo o azul?, ¿el columpio o la resbaladilla?, ¿la canción de los pollitos o la del sapito? Cada elección es práctica gratis y menos pleitos a la hora de vestirse.
Ejemplo: En la juguería, la mamá de Santi le mostró los dos vasos: "¿jugo de naranja... o licuado de plátano?". Santi miró uno, miró el otro, y tocó el licuado. Se lo ganó por elegirlo él. Iba orgulloso por la banqueta, con su popote y todo.
El juego de elegir
Vas a escuchar una palabra y ver DOS dibujos. Mira los dos primero, como buen elegidor, y luego toca el que escuchaste.