Atorado no es lo mismo que perdido
A todos se nos atora algo. El cierre de la chamarra que no sube. La tapa del tupper que no abre. La pieza del rompecabezas que no entra. Hasta papá pide ayuda cuando no puede abrir el frasco de la salsa.
Cuando algo se atora, adentro de ti empieza a crecer un calorcito de enojo. Si esperas mucho, ese calorcito se hace fuego y llega el llanto. Pero hay una palabra mágica que apaga el fuego antes de que crezca: ayuda.
Cómo pedir ayuda
- Algo no sale. Lo intentaste una vez, dos veces.
- Para tu mano. Respira.
- Busca a tu persona: mamá, papá, la maestra.
- Di "ayuda", haz tu seña o entrega tu tarjeta de ayuda. Puedes darle la cosa atorada también.
- ¡Y llegan dos manos grandes al rescate!
Pedir ayuda no es de bebés. Es de niños listos que conocen el truco: dos manos no pueden todo, pero cuatro manos sí.