Escuela de Cielo
Lección 3 de 6
50%
Pubertad y privacidad

Tocar y que me toquen

Objetivo

Saber quién sí puede ayudarte con tu cuerpo, decir no al contacto que no quieres, y llamar a cada parte del cuerpo por su nombre correcto.

Tu cuerpo manda tú

De tu cuerpo, el jefe eres tú. Eso significa dos cosas: tú decides quién te puede tocar, y tú también pides permiso antes de tocar a otros.

¿Quién sí me puede ayudar?

Conforme creces, te bañas y te vistes cada vez más solito. Pero si todavía necesitas ayuda, solo te ayudan las personas de tu lista de confianza, las que mamá y tú ya escribieron. El doctor puede revisar tu cuerpo solo cuando mamá o papá están ahí contigo. Nadie más. Si alguien que no está en la lista quiere ayudarte a bañarte o vestirte, dices: "no, le voy a decir a mi mamá". Y se lo dices.

Decir no está permitido

Si un abrazo, un beso o una caricia no te gusta, puedes decir: "no quiero". Puedes ofrecer otra cosa: chocar los cinco o saludar de lejos con la mano. Eso no es ser grosero, es cuidar tu cuerpo. Y al revés igual: si tú quieres abrazar a alguien, primero pregunta "¿te doy un abrazo?" y espera el sí. Si dice no, no pasa nada: respiras y respetas.

Ejemplo: En la comida, una tía que casi no conoce quiere darle besos a Ximena. Ximena dice: "no quiero beso, choco los cinco". La tía choca los cinco riendo, y la mamá de Ximena le guiña el ojo: lo hizo perfecto.

Los nombres correctos

Cada parte de tu cuerpo tiene su nombre de verdad: pene, vulva, pecho, nalgas. No son groserías ni apodos chistosos: son nombres, como codo o rodilla. Usar el nombre correcto te ayuda a contar clarito si algo te duele o si algo te pasó, y todos te van a entender.

💡 Para mamá o papá: los nombres anatómicos correctos protegen, porque un niño que puede nombrar puede contar. Esta es una guía educativa: adáptala a tus valores y a la edad de tu hijo; ante dudas, con su profesional de confianza.

✍️ Tu ejercicio

Hoy, practica con mamá tres veces el teatro del saludo: ella pregunta "¿te doy un abrazo?" y tú contestas con la verdad: "sí" o "no quiero, choco los cinco".

Salió bien si contestaste lo que de verdad querías las tres veces. Si las palabras cuestan, también vale empujar la mano abierta hacia adelante para decir no.