Tu cuerpo manda tú
De tu cuerpo, el jefe eres tú. Eso significa dos cosas: tú decides quién te puede tocar, y tú también pides permiso antes de tocar a otros.
¿Quién sí me puede ayudar?
Conforme creces, te bañas y te vistes cada vez más solito. Pero si todavía necesitas ayuda, solo te ayudan las personas de tu lista de confianza, las que mamá y tú ya escribieron. El doctor puede revisar tu cuerpo solo cuando mamá o papá están ahí contigo. Nadie más. Si alguien que no está en la lista quiere ayudarte a bañarte o vestirte, dices: "no, le voy a decir a mi mamá". Y se lo dices.
Decir no está permitido
Si un abrazo, un beso o una caricia no te gusta, puedes decir: "no quiero". Puedes ofrecer otra cosa: chocar los cinco o saludar de lejos con la mano. Eso no es ser grosero, es cuidar tu cuerpo. Y al revés igual: si tú quieres abrazar a alguien, primero pregunta "¿te doy un abrazo?" y espera el sí. Si dice no, no pasa nada: respiras y respetas.
Los nombres correctos
Cada parte de tu cuerpo tiene su nombre de verdad: pene, vulva, pecho, nalgas. No son groserías ni apodos chistosos: son nombres, como codo o rodilla. Usar el nombre correcto te ayuda a contar clarito si algo te duele o si algo te pasó, y todos te van a entender.