Tu casa también es tuya
Ya no eres un niño chiquito. Eres un joven, y los jóvenes ayudan en su casa. Cuando tú pones la mesa o doblas tu ropa, tu casa funciona mejor y tú demuestras todo lo que sabes hacer. Ayudar se siente bien.
Toda tarea grande se puede partir en pasos chiquitos. Tú aprendes un paso, luego el que sigue, y un día haces la tarea completa tú solo.
Tres tareas para empezar
- Poner la mesa: cuento cuántos somos, pongo un plato para cada uno, pongo un vaso junto a cada plato, pongo las cucharas o tenedores, y aviso: "¡La mesa está lista!".
- Doblar mi ropa: agarro una playera, la pongo sobre la cama, doblo una manga, doblo la otra, la doblo a la mitad y la guardo en mi cajón.
- Barrer: agarro la escoba, barro de las orillas hacia el centro, junto la basurita en un montoncito, la recojo con el recogedor y la tiro al bote.
Tu horario visual
Con tu mamá o tu papá, hagan una tabla con los días de la semana. En cada día, peguen un dibujo o una foto de la tarea que te toca. Así no tienes que adivinar: tu horario te lo dice. Cuando termines una tarea, ponle una palomita. Las palomitas se sienten muy bien.