Respira: sí puedes con esto
Tener un alumno sordo o con poco lenguaje oral no requiere que seas experta en señas desde mañana. Requiere cuatro cambios concretos que están cien por ciento en tus manos, hoy.
Los cuatro cambios
- Háblale de frente. Tu alumno te entiende con los ojos: lee tu cara, tus labios, tus manos. Si hablas mientras escribes en el pizarrón, de espaldas, para él es como si la maestra se apagara. Primero escribe, luego voltea, y entonces habla.
- La luz en TU cara, no en sus ojos. Nunca te pares de espaldas a la ventana: te conviertes en una silueta negra imposible de leer. Siéntalo en las primeras filas, un poco de lado, donde vea tu cara y el pizarrón sin girar todo el cuerpo.
- No grites ni exageres los labios. Gritar deforma la boca y no agrega nada. Habla a ritmo normal, con la cara visible y frases claras. Si no te entendió, no repitas más fuerte: repite con otras palabras, o escríbelo, o muéstralo.
- El español escrito es su SEGUNDA lengua. Para un niño sordo, la lengua natural y completa es la Lengua de Señas Mexicana; el español es una lengua extranjera que está aprendiendo a leer y escribir. Si su redacción se ve "rara", no es flojera ni falta de inteligencia: es un alumno bilingüe en construcción. Califícale el contenido, y enséñale el español como se enseña una segunda lengua: con paciencia y modelos.
Ejemplo: La maestra Carmen, en Ecatepec, movió a Diego a la segunda fila junto a la ventana, de modo que la luz le diera a ella en la cara. Solo con eso y con dejar de dictar de espaldas, Diego empezó a entregar la mitad de los trabajos que antes "no escuchaba".
💡 Pregúntale a la familia cómo se comunica el niño en casa y qué señas usa ya. Ellos son tu primer diccionario, y el niño es el experto en sí mismo.