Las manos llegan antes que la voz
Tu bebé entiende mucho antes de poder hablar. A los ocho meses ya sabe perfectamente que quiere más plátano, pero su boca todavía no puede decirlo; sus manitas, sí. Por eso todos los bebés señalan, saludan con la mano y aplauden meses antes de su primera palabra. Señar con tu bebé es simplemente aprovechar esa puerta que ya está abierta: darle señas para decir lo que su cuerpo ya quiere decir.
El mito, de frente
El miedo clásico: si le enseño señas, se va a hacer flojo y no va a hablar. La investigación dice lo contrario. Los bebés que señan no hablan más tarde; las señas funcionan como puente hacia el habla, no como muro. Los niños que crecen con una lengua de señas y una hablada al mismo tiempo desarrollan las dos con normalidad: el cerebro de un bebé tiene espacio de sobra para ambas. Lo que sí baja, y mucho, es la frustración: menos llanto de adivinanza, menos berrinches de no me entienden.
La regla de oro
Di SIEMPRE la palabra junto con la seña. Cuando hagas la seña de leche, di leche con tu voz, mirándolo a los ojos. Nunca señas mudas: la seña y la palabra son un equipo. Así tu bebé recibe el mensaje por los ojos y por los oídos al mismo tiempo, y el puente hacia el habla se construye solo.