La mesa es la mejor escuela
La comida pasa tres veces al día, así que es el lugar perfecto para practicar señas de verdad, con hambre de verdad. Recuerda: la cara es gramática. Cuando pides algo, tu cara pregunta; cuando dices que está rico, tu cara lo presume.
Las señas de la mesa
- Comer. Junta las puntas de los dedos como piquito de pájaro y llévalas dos veces hacia tu boca, sin tocarla. Es de las señas más claras que existen.
- Beber. La mano en forma de C, como si agarrara un vaso, sube hacia la boca y se inclina un poquito, como echándote un trago.
- Agua. En muchas regiones se hace con la mano cerca de la boca, moviéndola como si tomaras agua fresca; en otras se usa la letra A. Confírmala con un video de tu región.
- Leche. El puño se abre y se cierra dos veces frente a ti, como quien ordeña una vaca. A los niños les encanta esta.
- Tortilla. Pura tradición: las palmas dan palmaditas alternadas, como cuando se echan tortillas a mano. Cara contenta, que las tortillas se respetan.
- Pan. Una forma común: una mano hace como que rebana sobre el dorso o la palma de la otra, dos movimientos cortos.
- Fruta. Suele señarse cerca de la mejilla con un pequeño giro de la mano; también puedes señar la fruta exacta, como manzana o plátano. Hay variantes regionales.
- Más. Junta las puntas de los dedos de las dos manos en piquito y tócalas entre sí una o dos veces, frente a tu pecho. Con cejas levantadas se vuelve pregunta: ¿quieres más?
- Ya, terminé. Las dos manos abiertas, palmas hacia ti, giran hacia afuera al mismo tiempo, como sacudiéndose. Cara de listo, se acabó.
💡 En la gramática de la LSM primero va el tema y al final el verbo: agua quiero, tortilla más. No es español con las manos, es su propio orden. Y la seña fina se aprende viendo a señantes sordos: busca estas palabras en DIELSEME.
Juego en familia: la mesa muda
Elijan una comida a la semana donde todo se pide en señas: el que quiera tortilla, que la señe. Al principio habrá risas y manos chuecas; a la tercera vez ya nadie se queda sin agua.
Ejemplo: En casa de Diego juegan a la mesa muda los domingos con los tamales. Su abuela ya pide café señando, y presume que aprendió más rápido que todos.