Lo que sientes tiene nombre
Despiertas cansada aunque hayas dormido. Se te olvidan citas. Lloras en el coche antes de bajarte por él a la escuela, te secas la cara y entras sonriendo. Y arriba de todo eso, una vocecita te dice: "las demás sí pueden, tú estás fallando".
Esa vocecita miente. Lo que tú cargas tiene nombre: sobrecarga del cuidador. Existe en los libros de medicina, se mide con escalas que usan los hospitales, y los estudios muestran que las mamás y papás que cuidan a un hijo que necesita más apoyo viven con niveles de estrés comparables a los de trabajos de altísima presión. No es flojera. No es falta de amor. Es la cuenta física de hacer, todos los días, el trabajo de tres personas.
El cansancio no se quita echándole ganas
A ti nadie te entrenó para esto, no tienes horario de salida, no tienes quincena ni vacaciones, y llevas años sin un fin de semana completo. Si una amiga tuya viviera así, jamás le dirías "échale ganas": le dirías "siéntate, yo te ayudo". Este curso existe para que aprendas a decírtelo a ti.
Una cosa más, y es seria
Cuidarte no es opcional, porque tu hijo te necesita entera muchos años. Y si el cansancio ya se volvió oscuridad, escucha esto: si hay ideas de hacerte daño, busca ayuda YA. En México existe la Línea de la Vida, 800 911 2000, gratuita, las veinticuatro horas. Llamar no es exagerar: es cuidar a la persona que cuida.