Escuela de Cielo
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Cómo enseñar en casa

Festeja lo que SÍ salió

Objetivo

Aprender a dar refuerzo inmediato y específico, para que tu hijo sepa exactamente qué hizo bien y quiera repetirlo.

El combustible del aprendizaje

Los niños repiten lo que les funciona. Si intentar algo nuevo termina en festejo, el cerebro dice "esto vale la pena, hay que repetirlo". Si termina en nada, o peor, en corrección, el cerebro dice "ni le muevas". Tu festejo no es un premio de mamá cuchi: es literalmente el combustible con el que tu hijo aprende.

Las tres reglas del buen festejo

Festeja el intento, no solo la medalla

Si esperamos la perfección para festejar, nos vamos a quedar callados meses. Festeja el paso chiquito: hoy se acercó al cepillo, hoy aguantó el agua dos segundos más, hoy hizo un sonido parecido a "agua". Eso que parece poquito ES el avance. Lo que se festeja, crece.

Ejemplo: En casa de Bruno, en Aguascalientes, había pleito diario porque "no se quería vestir". Su mamá empezó a festejar cada paso: "¡metiste el brazo!", choque de cinco; "¡jalaste tu playera!", cosquillas. Dos semanas después Bruno se vestía con ayuda y de buenas. Mismo niño, misma playera: cambió el combustible.
💡 Cuando algo salga mal, no lo conviertas en sermón. Di "casi" con calma, ayuda a terminar, festeja el final y ya. La lección sigue siendo: intentar contigo siempre acaba bien.

✍️ Tu ejercicio

Hoy caza tres momentos para festejar en tu rutina: di QUÉ hizo bien, en los primeros dos segundos, con el festejo que a tu hijo le gusta.

Salió bien si al menos una vez viste que volteó a verte buscando el festejo: ahí ya conectó. Si el día estuvo pesado, festeja UNA sola cosa antes de dormir, aunque sea que se subió a la cama solito.