La mina de oro que pisas a diario
Una rutina es algo que pasa igual todos los días: se repite sola, tu hijo ya se la sabe y no tienes que inventar nada. O sea: repetición gratis, atención gratis y cero preparación. Cada rutina trae escondidas unas cinco oportunidades de enseñar. Solo hay que verlas.
La tabla del refri
Aquí va tu tabla de ideas. Cada renglón es una rutina; cada idea, una oportunidad:
- El baño: pedir "agua" o "más" · nombrar partes del cuerpo al tallar · seguir dos pasos: "jabón y talla" · elegir entre dos juguetes de agua · avisar "ya" para salir.
- La comida: elegir entre dos guisados · pedir "más" tortilla · llevar su plato a la mesa · esperar a que todos se sienten · soplar si está caliente.
- Vestirse: elegir entre dos playeras · meter el brazo cuando se lo pides · nombrar la ropa · el truco del último paso: él jala la playera al final · guardar lo sucio en su bote.
- El mandado: saludar a la marchanta con la mano · señalar la fruta que quiere · cargar la bolsita del pan · esperar en la fila contando ladrillos · despedirse con "adiós".
- A dormir: seguir el orden de siempre: pijama, dientes, cuento · elegir el cuento · señalar dibujos · apagar la luz él mismo · decir o gesticular "buenas noches".
Ejemplo: La mamá de Valentina, en Oaxaca, escribió la tabla en una cartulina y la pegó junto al calendario de la tortillería. Dice que ya no "hace terapia": nada más voltea a la cartulina, escoge una idea y la mete en lo que ya estaba haciendo. Su esposo y la abuela también la usan, y Valentina ni se entera de que media familia la está "trabajando".
💡 No intentes las cinco oportunidades de cada rutina. Elige UNA por rutina y hazla siempre. Tres rutinas con una oportunidad cada una son más de mil repeticiones al año.