Escuela de Cielo
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Conversación y turnos

Mirar y voltear cuando me hablan

Objetivo

Que voltees y mires cuando alguien dice tu nombre, porque ahí empieza toda plática.

Tu nombre es como un timbre

Tu nombre es especial. Es tuyo. Cuando alguien lo dice, es como cuando suena el timbre de la casa: alguien te está buscando a ti.

Cuando oigas tu nombre, haz dos cosas. Primero, voltea hacia la voz. Después, mira a la persona. Ya está. Con eso le dices sin palabras: "te escucho".

¿Por qué es el primer paso?

Porque las pláticas siempre empiezan así. Alguien te llama, tú volteas, y entonces pasa algo bueno: te enseñan algo, te dan algo o juegan contigo. Si no volteas, la sorpresa se pierde.

Ejemplo: Mamá está haciendo quesadillas y dice tu nombre desde la cocina. Tú volteas y la miras. Ella sonríe y te enseña la quesadilla con queso de hebra. ¡Voltear tiene premio!

El juego de voltear

Practica como si fuera un juego. Alguien dice tu nombre con voz alegre. Tú volteas rápido, como resorte. La persona te enseña algo padre: una burbuja, un carrito, una galleta. Volteaste, miraste, ganaste.

No siempre sale a la primera, y no pasa nada. Cada vez que volteas, tu oído y tus ojos se hacen más amigos.

💡 Para mamá o papá: ponte cerca y a la altura de sus ojos. Di su nombre UNA vez, con voz alegre, y espera cinco segundos. Si no voltea, tócale el hombro con suavidad y acerca a tu cara algo que le encante. En cuanto voltee, aunque sea un segundo, festeja y dale eso que le gusta. Mejor cinco prácticas con premio que veinte repeticiones de su nombre sin nada después.

✍️ Tu ejercicio

Hoy, juega tres veces al juego de voltear: alguien dice tu nombre con algo padre escondido en la mano, tú volteas y te lo enseñan.

Salió bien si volteaste aunque sea una vez de las tres. ¿Hoy estuvo difícil? Vale tocar el hombro como ayuda: voltear con ayudita también cuenta.