Escuela de Cielo
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Conversación y turnos

Mi turno, tu turno

Objetivo

Que aprendas a tomar turnos: primero va uno, luego va el otro. Así funciona toda plática.

Platicar es como jugar a la pelota

Cuando juegas a la pelota, la pelota va y viene. Tú la avientas, tu papá la regresa. Uno y uno. Nadie se queda con la pelota para siempre.

Platicar es igual, pero con palabras. Yo digo algo: ese es mi turno. Luego me callo y espero. Tú dices algo: ese es tu turno. La plática va y viene como la pelota.

¿Cómo sé cuándo es mi turno?

Hay una pista fácil: cuando la otra persona deja de hablar y te mira, te está pasando la pelota. Es tu turno. Puedes contestar con una palabra, con un sonido o señalando algo. Todo eso cuenta como turno.

Y cuando tú terminas de hablar, espera. No agarres todos los turnos. Si hablas y hablas sin parar, el otro se queda sin pelota y el juego se acaba.

Ejemplo: En la mesa, tu abuela dice: "Está rica la sopa, ¿verdad?". Y se queda callada mirándote. ¡Te pasó la pelota! Tú dices: "sí" o "rica". Ya jugaste tu turno. Ella sonríe y sigue: "Le puse fideos". Y otra vez te toca.

Turnos sin palabras también valen

Puedes practicar turnos sin hablar: armar una torre poniendo un cubo cada quien, empujar un carrito de ida y vuelta, o hacer un dibujo donde tú pintas una parte y mamá otra. Tu cuerpo aprende el ritmo: yo, tú, yo, tú.

💡 Para mamá o papá: busca juegos que ya le encanten y mételes turnos cortitos. Haz tu turno rápido y exagerado, y luego ESPERA con cara de "¿y ahora?". Esa pausa con silencio es oro: ahí es donde tu hijo aprende a tomar su turno. Resiste las ganas de llenar el silencio.

✍️ Tu ejercicio

Hoy, juega cinco minutos a algo de ida y vuelta: rodar una pelota, pasarse un carrito o poner cubos uno y uno, diciendo "¡me toca!" y "¡te toca!" en cada turno.

Salió bien si esperaste tu turno aunque sea dos veces. ¿Muy difícil esperar? Hagan turnos más cortitos, de un segundo, y poco a poco más largos.