Escuela de Cielo
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Flexibilidad y cambios

Primero esto, luego esto

Objetivo

Hoy vas a aprender a usar el "primero-después": una forma sencillita de mostrarle a tu hijo qué viene, para que el día deje de sentirse como sorpresa tras sorpresa.

Por qué el cambio duele tanto

Imagina vivir en un mundo donde nunca sabes qué sigue. Que alguien te suba a la combi sin decirte a dónde van, o te quite el plato sin avisar. Así se puede sentir el día para un niño al que las palabras se le escapan rápido: cada cambio cae de sorpresa, y la sorpresa asusta. Por eso muchos berrinches no son capricho: son miedo a lo que no se anunció.

La medicina es la anticipación: decirle a tu hijo qué viene, de un modo que él pueda entender y volver a mirar cuantas veces necesite. Y la versión más sencilla de eso cabe en dos palabras: primero y después.

Cómo se hace

  1. Consigue dos imágenes: fotos, dibujos o pictogramas. Una de lo que toca ahora, otra de lo que viene después.
  2. Ponlas juntas, en una cartulina o en el refri: "Primero bañarse, después cenar".
  3. Señala cada imagen mientras lo dices, con frase cortita: "Primero baño. Después sopa."
  4. Cuando termine lo primero, regresen juntos: "Baño, terminado. ¡Ahora sopa!". Si quieres, voltea la imagen o ponle una palomita.
💡 Pon de "después" algo que a tu hijo le guste. "Primero recoger, después columpio" funciona mucho mejor que dos cosas pesadas seguidas. El después se vuelve la lucecita al final.

Úsalo a cada rato, no solo en las crisis

El primero-después no es solo para los momentos difíciles: es un idioma. Úsalo en cosas fáciles y agradables, "primero zapatos, después parque", para que tu hijo aprenda a confiar en él cuando todo está tranquilo. Así, el día que lo necesites para algo difícil, la herramienta ya será amiga conocida.

Ejemplo: La mamá de Ximena, en Veracruz, pegó dos imanes en el refri: uno con la foto de la tina y otro con el plato de sopa. Cada tarde, Ximena va sola al refri a ver "qué sigue". Las batallas de la hora del baño bajaron a la mitad en una semana, solo porque el baño dejó de caerle de sorpresa.

✍️ Tu ejercicio

Hoy usa el primero-después tres veces: con dos imágenes si puedes, o señalando con la frase cortita: "primero esto, después esto". Luego jueguen juntos el juego de esta lección, poniendo en orden lo que va primero y lo que va después.

Salió bien si tu hijo volteó a ver las imágenes o se movió hacia lo que seguía. ¿Día complicado? Con un solo primero-después dicho con calma ya plantaste la semilla.