Escuela de Cielo
Lección 4 de 6
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Flexibilidad y cambios

Probar algo nuevo un poquito

Objetivo

Hoy vas a aprender la escalera de lo nuevo: acercar a tu hijo a comidas, lugares y actividades nuevas en escaloncitos chiquitos, sin forzar.

Lo nuevo no se brinca, se sube por escalera

"Ándale, pruébalo, está rico": cuántas veces lo hemos dicho, y cuántas ha terminado en lágrimas y la cuchara en el piso. Para muchos niños, lo nuevo se siente como un barranco: no es que no quieran, es que el brinco es demasiado grande. La solución no es empujar más fuerte. Es construir escalones.

La escalera: mirar, tocar, probar

Toda cosa nueva se puede partir en pasitos. Con una comida nueva, por ejemplo el brócoli:

  1. Mirar: el brócoli vive en la mesa, en SU plato aparte, sin obligación de nada. Solo existe cerca. Eso ya es un escalón, y se celebra: "¡el brócoli estuvo en tu mesa y tú tranquilo!".
  2. Tocar: otro día, tocarlo con un dedo, aplastarlo con el tenedor, jugar a que es un arbolito. Tocar sin probar también cuenta y también se celebra.
  3. Oler y dar un beso: acercarlo a la nariz, darle un "beso" con los labios cerrados. Escaloncito chiquito pero real.
  4. Probar un pedacito: del tamaño de una lenteja. Y si lo escupe, no es fracaso: su boca ya conoció el sabor. Mañana el pedacito será menos extraño.
💡 Un escalón por día, máximo. Y nunca se quita lo seguro: el brócoli llega ACOMPAÑANDO a sus quesadillas de siempre, no en lugar de ellas. Lo conocido en el plato es lo que le da valor para mirar lo nuevo.

Sirve para todo, no solo comida

La misma escalera funciona con el mar, los zapatos nuevos, las fiestas o el corte de pelo: primero mirar de lejos, luego acercarse, luego tocar tantito, luego un ratito completo. Tu trabajo es detectar en qué escalón está tu hijo hoy y festejarle ese escalón, no exigirle el de arriba.

Ejemplo: Emiliano, en Mazatlán, le tenía pavor a la arena. Semana uno: ver la playa desde la banqueta con su raspado. Semana dos: pisar la arena con tenis. Semana tres: un pie descalzo, contando hasta cinco. Para el verano, Emiliano hacía castillos. Su mamá no lo empujó ni un día: nada más le puso escalones.

✍️ Tu ejercicio

Hoy elige UNA cosa nueva y ofrécele a tu hijo solamente el primer escalón: que la mire de cerquita, sin ninguna obligación de más. Celebra ese escalón como gol. Luego jueguen el juego de esta lección, ordenando los pasos de la escalera.

Salió bien si tu hijo estuvo cerca de lo nuevo sin angustia, aunque ni lo haya tocado. ¿Hubo rechazo total? Aléjalo un poco más, ese es su escalón de hoy, y también cuenta.