La historia, para leer con tu hijo
A veces me equivoco. Todas las personas se equivocan. Mamá se equivoca. Papá se equivoca. La maestra también se equivoca.
Equivocarse es hacer algo que no salió como yo quería. Puedo tirar el jugo sin querer. Puedo perder en un juego. Puedo escribir una letra al revés.
Cuando me equivoco, a veces siento calor en la panza o ganas de llorar. Ese sentimiento se llama frustración. Es normal sentirlo. El sentimiento llega y luego se va, como una nube.
Cuando me equivoco, puedo respirar despacio. Puedo decir: "Me equivoqué. No pasa nada". Casi todo se puede arreglar.
Si tiro el jugo, puedo limpiar con una servilleta. Si pierdo en el juego, puedo jugar otra vez. Si la letra salió al revés, puedo escribirla de nuevo.
Mamá y papá me quieren igual cuando me equivoco. Equivocarse es una forma de aprender. Mi cerebro crece cada vez que intento otra vez.
Cómo usar esta historia
- Esta historia se lee en tiempos de paz, no justo después de un error. Léanla seguido, como cuento de cajón.
- Lo más poderoso: equivócate TÚ en voz alta. "Uy, se me quemó la quesadilla. Me equivoqué. No pasa nada. Hago otra." Tu hijo aprende del modelo más que del sermón.
- Cuando él se equivoque, repite las frases de la historia con voz tranquila, sin agregarle regaño.