Dar no es perder
Cuando le das la pelota a alguien en un juego, la pelota no se va para siempre. Regresa. Dar y recibir es como un columpio: va para allá, viene para acá. Y lo más bonito está justo en medio: el ratito en que los dos están jugando lo mismo.
Los pasos de dar y recibir
- Tomo la pelota.
- Miro a mi compañero.
- Se la doy o se la ruedo.
- Espero con las manos listas: ¡va a regresar!
El paso secreto es el dos: mirar antes de dar. Así el otro sabe que viene la pelota y la atrapa. Sin mirada, la pelota se cae. Con mirada, el juego vuela.
Todo puede ser de ida y vuelta
No solo la pelota. Puedes pasar cubos para una torre, tortillitas de plastilina, carritos por un túnel de cojines, o las tarjetas de la lotería: una para ti, una para mí. Hasta ayudar en la cocina sirve: tú le pasas las cucharas a mamá, una por una, y ella dice "¡gracias!" en cada entrega.