El juego del espejo
¿Has visto cómo el espejo copia todo lo que haces? Si levantas la mano, él la levanta. Pues tú puedes ser espejo de una persona, y una persona puede ser tu espejo. Eso es imitar: yo hago, tú haces. Y es uno de los juegos más viejos y divertidos del mundo.
¿Cómo se juega?
- Uno es el jefe del espejo y hace algo: aplaudir, sacar la lengua, ponerse las manos en la cabeza.
- El otro lo copia igualito.
- Después se cambian: ahora el otro es el jefe.
Empieza con movimientos grandes y fáciles: aplaudir, pisar fuerte, brazos arriba como portería. Luego prueba con sonidos: "pum pum", "brrrr" como motor de combi. Y al final, caras: cara de sorpresa, cara de león.
¿Por qué imitar es tan poderoso?
Porque copiando se aprende casi todo: a saludar, a bailar, a usar la cuchara, a hacer tortillitas con plastilina. Cada vez que copias a alguien, tu cuerpo guarda un truco nuevo. Y cada vez que alguien te copia a ti, te dice sin palabras: "lo que tú haces me importa".