Escuela de Cielo
Lección 4 de 8
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Comunicación con pictogramas

Encuentro MI tarjeta

Objetivo

Encontrar la tarjeta correcta entre varias, para pedir justo lo que quieres y no otra cosa.

El reto del detective

Antes tenías una sola tarjeta enfrente. Fácil, ¿verdad? Hoy el reto sube: van a estar varias tarjetas juntas, y tú tienes que encontrar LA TUYA. La que dice justo lo que quieres.

Imagina que quieres jugo. Si entregas la tarjeta de jugo, llega jugo. Pero si por las prisas entregas la del jabón, te llega ¡el jabón! Por eso vale la pena mirar bien antes de tomar.

Cómo buscar como detective

  1. Para tu mano un momento. No agarres todavía.
  2. Mira las tarjetas una por una, despacio.
  3. Pregúntate: ¿cuál es la que quiero?
  4. Tómala y entrégala. ¡Misión cumplida!
💡 Para ti, mamá o papá: empieza con dos tarjetas, una de algo que le encanta, como el jugo, y otra de algo que le da igual, como un calcetín. Si entrega la del calcetín, dale el calcetín con tranquilidad, sin regaño. Esa sorpresa le enseña más que mil explicaciones: la tarjeta que doy es lo que recibo. Cuando ya no falle, junta dos cosas que SÍ le gusten, y de vez en cuando muéstrale las dos cosas y dile "agarra lo que pediste" para comprobar que la tarjeta y su elección coinciden. Cambia las tarjetas de lugar entre turnos para que busque el dibujo y no la posición.
Ejemplo: Sofi quería su jugo de mango. En la mesa estaban la tarjeta de jugo y la de peine. Entregó la de peine y su mamá, muy seria pero amable, le pasó el peine. Sofi lo miró como diciendo: esto no era. A la siguiente, miró despacio, encontró su jugo y lo entregó bien. ¡Jugo de mango ganado!

Hoy el juego te reta

Vas a escuchar una palabra y buscarla entre CUATRO dibujos. Mira todos antes de tocar. Los detectives no se apuran: observan.

✍️ Tu ejercicio

Hoy pongan dos tarjetas sobre la mesa: una de algo delicioso y una de algo aburrido. Que tu hijo pida tres veces, entregando la tarjeta que él elija, y recibe exactamente lo que su tarjeta dice, sin corregirlo con palabras.

Salió bien si en el tercer intento entregó la tarjeta de lo que de verdad quería. ¿Se confundió todas las veces? Vuelvan a una sola tarjeta hoy, y mañana intenten con las dos otra vez. Cada cerebro tiene su ritmo.