Lo que sientes también se puede decir
Tus tarjetas ya piden agua y galletas. Pero hay cosas que viven adentro de ti y también quieren salir: la alegría, la tristeza, el enojo, el cansancio, el miedo. Hoy les damos su tarjeta a cada una.
- Feliz: cuando algo te gusta mucho, como ir al parque.
- Triste: cuando algo te duele en el corazón, como que se acabe la visita de la abuela.
- Enojado: cuando algo sale mal, como que tu torre se caiga.
- Cansado: cuando tu cuerpo ya no puede más.
- Miedo: cuando algo te asusta, como los cohetes de la fiesta.
La tarjeta llega antes que el berrinche
El enojo es como una olla de frijoles en la lumbre: si nadie la ve, se derrama. Pero si cuando empieza a hervir enseñas tu tarjeta de enojado, mamá ya sabe y te puede ayudar ANTES de que se derrame. Enseñar la tarjeta no es quejarse: es avisar, y avisar es de valientes.
💡 Para ti, mamá o papá: ponle nombre a lo que veas, señalando la tarjeta: "veo que estás enojado, gracias por decirme". No intentes enseñar sentimientos en plena tormenta; ahí solo acompaña. El mejor momento para practicar es en calma: cuando lo veas feliz comiendo su mango con chilito, saca la tarjeta de feliz y di "¡feliz!". Nombrar lo bueno también entrena. Esta lección es guía educativa: si las explosiones son muy frecuentes o intensas, platícalo con su pediatra o terapeuta de confianza.
Ejemplo: En la posada hubo cohetes y Emilia corrió con su mamá y le enseñó la tarjeta de miedo. Su mamá la abrazó y se fueron a un cuarto tranquilo. Sin gritos, sin llanto largo: una tarjeta lo dijo todo.
Juego de memoria de sentimientos
Hoy juegas memorama con las caritas de los sentimientos. Encuentra los pares iguales y escucha su nombre. Así, cuando los sientas en tu pecho, ya sabrás cómo se llaman.
✍️ Tu ejercicio
Hoy peguen tres tarjetas de sentimientos, feliz, triste y enojado, en el refri, a la altura del niño. Antes de dormir, cada quien toca la tarjeta de cómo se sintió hoy, también mamá y papá. Es la pregunta de la noche: ¿cómo estuvo tu corazón hoy?
Salió bien si tu hijo tocó una tarjeta, cualquiera, cuando le preguntaste. ¿No tocó ninguna? Toca tú la tuya y cuenta tu día en una frase. Verte hacerlo, noche tras noche, es la semilla.