Tu voz viaja contigo
Tus tarjetas ya funcionan en casa. ¡Felicidades, llegaste a la última lección! Pero tu voz no vive solo en la cocina. Tú vas al mercado, a casa de la abuela, a la escuela, al parque. Y tus tarjetas pueden ir contigo a todos lados, como tu mochila.
Hoy aprendes la regla de oro: donde voy yo, van mis tarjetas.
Un llavero de tarjetas
Para viajar, tus tarjetas se hacen chiquitas. Con un aro de llavero o un cordón, se cuelgan del pantalón o de la mochila. Así, en la combi, en la tienda o en el recreo, tu voz está a la mano.
- En el mercado: enseñas tu tarjeta de plátano y la marchanta entiende.
- Con la abuela: le entregas la de agua y ella te da tu vasito.
- En la escuela: le das a la maestra la de baño o la de ayuda.
- En el parque: enseñas la de terminado cuando ya quieres ir a casa.
Enseña a los demás tu idioma
Hay gente que todavía no conoce tus tarjetas. No pasa nada: se les enseña. Mamá puede decirle a la maestra o a los tíos: cuando te dé una tarjeta, dile la palabra y dale lo que pide. En dos minutos, ya hablan tu idioma.