Respira: tú puedes con esta plática
A casi todos los papás les suda la mano con este tema. Es normal. La buena noticia: a tu hijo no le hacen falta discursos perfectos, le hace falta información clara, dicha en cachitos, muchas veces. Eso sí lo puedes hacer, y nadie lo hará mejor que tú.
Las cuatro reglas del cómo
- Literal, sin metáforas. Nada de "la abejita y la florecita" ni "te estás haciendo señorita". Di: "te va a salir vello en las axilas. Es normal". Lo figurado confunde; lo directo tranquiliza.
- Frases hechas, siempre las mismas. Elige tus frases y repítelas idénticas: "es normal, es parte de crecer". "Eso es privado, se hace en tu cuarto o en el baño con la puerta cerrada". "Si algo te confunde, me cuentas y yo te explico". La repetición exacta construye seguridad.
- En cachitos y de lado. Mejor diez pláticas de dos minutos que una de una hora. Los mejores momentos son sin mirarse de frente: en el coche, lavando trastes, caminando a la tiendita.
- Sin regaño y sin pena. Si pasa algo incómodo (se toca en la sala, hace una pregunta a gritos en el mercado), tu cara se queda neutra y solo repites la regla: "eso es privado, va en tu cuarto". El escándalo enseña vergüenza; la calma enseña la regla.
Historias sociales de privacidad
Escribe con él una historia corta en primera persona, con dibujos: "Mi cuerpo está cambiando. Es normal. Las cosas privadas las hago en mi cuarto o en el baño. Si tengo dudas, le pregunto a mamá". Léanla seguido, antes de que la necesite.