Escuela de Cielo
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Refuerzo positivo y tablero de fichas

Atrapa a tu hijo portándose bien

Objetivo

Hoy vas a aprender a notar los momentos buenos de tu hijo y a elogiarlos diciendo exactamente qué hizo bien, en el instante en que lo hizo.

El radar que casi todas traemos al revés

Cuando estamos cansadas, nuestro radar de mamá se afina para el problema: el grito, el juguete aventado, la sopa en el piso. Y los momentos buenos pasan de noche, porque "así debería ser siempre". Pero aquí está el secreto: la conducta que recibe atención es la que crece. Si la atención solo llega cuando algo sale mal, sin querer estamos regando la hierba y no las flores.

Atrapar a tu hijo portándose bien es voltear el radar: buscar a propósito esos momentos en que sí está sentado, sí está esperando, sí guardó su carrito, y nombrarlos en voz alta.

"Bien hecho" no alcanza: sé específica

Hay una diferencia enorme entre decir "bien hecho" y decir "guardaste tus juguetes en la caja, ¡eso me encanta!". El elogio general suena bonito, pero no le dice a tu hijo qué fue exactamente lo que funcionó. El elogio específico es como un mapa: le señala el camino para repetirlo mañana.

💡 El elogio funciona mejor cuando llega en los primeros segundos. Si lo guardas para la noche, tu hijo ya no sabe qué celebras.

Que el cuerpo acompañe a las palabras

Para muchos niños que aprenden diferente, las palabras solas se quedan cortas. Acompaña el elogio con algo que tu hijo disfrute: una sonrisa grandota, chocar las cinco, un apretoncito en el hombro si le gusta el contacto. Si tu hijo todavía habla poquito, no importa: el tono cálido y el gesto le llegan clarito.

Ejemplo: Doña Mary, en Guadalajara, puso una regla para ella misma: cada vez que sirve el agua de la comida, busca una cosa que su hijo Emiliano esté haciendo bien y la dice en voz alta. "Estás esperando sentadito tu sopa, Emiliano." A las dos semanas, Emiliano ya se sentaba solo a la mesa, sin que nadie se lo pidiera.

✍️ Tu ejercicio

Hoy atrapa a tu hijo portándose bien tres veces. Cada vez, dile exactamente qué hizo: "guardaste tus zapatos", "me miraste cuando te hablé", "esperaste sin gritar". Después jueguen juntos el juego de esta lección: tu hijo va a tocar al niño que hizo algo bien.

Salió bien si lograste decir las tres frases con la acción incluida, no solo "bien hecho". ¿Día pesado? Con una sola vez, contadita y específica, ya empezaste.