El premio que sirve es el que ÉL ama
Un premio solo funciona si a tu hijo le importa. Suena obvio, pero ahí es donde fallan muchos planes: usamos lo que a nosotras nos parece premio, una paleta, una carita feliz, y resulta que a nuestro hijo lo que lo mueve es el columpio del parque o ver tres veces seguidas el mismo video del tren. No hay premios buenos o malos en general: hay premios que funcionan para TU hijo, hoy.
No todo es dulce
Antes de pensar en chocolates, abre el menú completo. Los premios pueden ser:
- De cuerpo: cosquillas, marometas en la cama, caballito en la espalda de papá, vueltas en el aire.
- De actividad: cinco minutos de columpio, su video favorito, burbujas de jabón, jugar con agua en la cubeta.
- De objeto: su carrito especial, una estampa brillante, el cojín suavecito.
- De comida: sí pueden entrar, en pedacitos chiquitos: una galleta partida en cuatro rinde cuatro premios.
Cómo descubrirlo: observa y ofrece
Tu hijo te dice qué le gusta con su cuerpo, aunque no lo diga con palabras. Obsérvalo dos días: ¿a qué regresa una y otra vez? ¿Con qué se ríe? ¿Qué pide con la mano o jalándote? También puedes ponerle dos cosas enfrente, las burbujas y la pelota, y ver cuál agarra primero. Esa elección vale oro: es información directa de su corazón.