Escuela de Cielo
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Refuerzo positivo y tablero de fichas

El tablero de fichas: vamos a armarlo

Objetivo

Hoy vas a armar el tablero de fichas de tu hijo: cinco casillas, una sola meta clara y un premio elegido por él.

¿Qué es y por qué funciona?

El tablero de fichas hace visible algo invisible: el progreso. Cada vez que tu hijo hace la conducta que están practicando, gana una ficha y la pega en su tablero. Cuando llena las casillas, cambia sus fichas por el premio. Para un niño que entiende mejor con los ojos que con los oídos, ver "me faltan dos" es mucho más claro que oír "pórtate bien y al rato vemos".

Materiales: lo que ya tienes en casa

💡 Decoren el tablero juntos. Si tu hijo ama los dinosaurios, que sea un tablero de dinosaurios. Entre más suyo lo sienta, mejor funciona.

Una meta, solo una

El error más común es querer arreglar todo de golpe. El tablero funciona con UNA meta, dicha en positivo y clarita: "sentarme a comer en la mesa", "guardar mis juguetes", "lavarme los dientes sin pelear". Nada de "portarse bien", eso no se puede tocar ni contar. Elige algo que tu hijo ya hace a veces, para que las primeras fichas caigan pronto.

El arranque: premio rapidito

Los primeros días, el premio debe llegar casi de inmediato. Truco probado: empieza con dos o tres fichas ya pegadas de regalo, así tu hijo solo necesita dos más para ganar. Cuando entienda el juego, el tablero empieza vacío.

Ejemplo: En Monterrey, la mamá de Regina hizo el tablero con una caja de cereal y taparroscas de jugo. Meta: subirse a la combi de la escuela sin llorar. Premio: cinco minutos de burbujas al llegar. El primer día Regina ya traía tres taparroscas de regalo. Ganó esa misma mañana, y quería volver a jugar.

✍️ Tu ejercicio

Hoy armen el tablero juntos: cinco casillas, una meta escrita o dibujada, la foto del premio al final. Deja que tu hijo pegue la primera ficha de bienvenida. Después palomea tu plan en el juego de esta lección.

Salió bien si el tablero quedó pegado donde tu hijo lo ve y él ya sabe qué premio hay al final. ¿Sin tiempo de manualidades? Cinco rayitas en una hoja y estampas del mercado también cuentan.