¿Qué es y por qué funciona?
El tablero de fichas hace visible algo invisible: el progreso. Cada vez que tu hijo hace la conducta que están practicando, gana una ficha y la pega en su tablero. Cuando llena las casillas, cambia sus fichas por el premio. Para un niño que entiende mejor con los ojos que con los oídos, ver "me faltan dos" es mucho más claro que oír "pórtate bien y al rato vemos".
Materiales: lo que ya tienes en casa
- Un cartón o cartulina, del tamaño de una hoja.
- Cinco casillas dibujadas: ni tres ni diez, cinco es el punto dulce para empezar.
- Fichas: taparroscas, estampas, imanes, o circulitos con velcro. Que sean agradables de agarrar.
- Una foto o dibujo del premio, pegado al final del tablero, para que tu hijo siempre vea por qué está trabajando.
Una meta, solo una
El error más común es querer arreglar todo de golpe. El tablero funciona con UNA meta, dicha en positivo y clarita: "sentarme a comer en la mesa", "guardar mis juguetes", "lavarme los dientes sin pelear". Nada de "portarse bien", eso no se puede tocar ni contar. Elige algo que tu hijo ya hace a veces, para que las primeras fichas caigan pronto.
El arranque: premio rapidito
Los primeros días, el premio debe llegar casi de inmediato. Truco probado: empieza con dos o tres fichas ya pegadas de regalo, así tu hijo solo necesita dos más para ganar. Cuando entienda el juego, el tablero empieza vacío.