Tu rutina ya es tuya
Cuando eras niño, los adultos te decían qué tocaba a cada hora. Ahora que eres joven, el plan del día puede vivir contigo: en tu propia agenda. Puede ser una libreta o las notas de tu teléfono. Lo importante es que TÚ la escribas y TÚ la revises.
Cómo se usa una agenda
- En la noche, escribe el plan de mañana: a qué hora te levantas, qué tareas te tocan, si hay algo especial como una cita o una visita.
- En la mañana, revísala mientras desayunas. Así tu día no trae sorpresas.
- Cuando termines algo, palomea. Ver las palomitas juntarse da mucha satisfacción.
- Si algo cambia, se tacha y se escribe lo nuevo. Los cambios molestan, pero escribirlos los hace más fáciles de aceptar.
Las alarmas son tus ayudantes
El teléfono puede recordarte las cosas para que nadie tenga que andarte recordando. Pon una alarma para levantarte, una para salir a la escuela o al trabajo y una para tu tarea de la casa. Ponles nombre: "Levantarme", "Sacar la basura". Cuando suena, la lees y lo haces. La alarma te avisa a ti, no a tu mamá. Eso es ser independiente.
Responsabilidades que crecen
Cada cierto tiempo, platica con tu familia: "¿Qué cosa nueva puedo hacer yo solo?". A lo mejor este mes es ir solo a la tiendita, y el que sigue, preparar tu desayuno. Tu lista de "cosas que hago solo" va a crecer y crecer. Ese es el camino de hacerse grande.