Todos somos buenos para algo
Tú tienes fortalezas: cosas que haces muy bien y que disfrutas. A lo mejor eres muy ordenado, o muy bueno para recordar, o muy cuidadoso con los animales, o nunca te aburres de hacer lo mismo bien hecho. Esas fortalezas valen mucho en un trabajo. El primer paso es nombrarlas.
Trabajos que se pueden probar
Trabajar no empieza de golpe. Empieza probando, un ratito, con alguien de confianza al lado:
- En el negocio de la familia: acomodar mercancía, etiquetar, empacar, barrer el local, entregar pedidos cerca.
- En la tiendita o el mercado: acomodar refrescos, ordenar la fruta, ayudar a cargar.
- Con animales o plantas: pasear perros, regar jardines, ayudar en una veterinaria.
- En talleres con apoyo: hay lugares donde grupos de jóvenes aprenden un oficio con maestros pacientes, como carpintería, panadería o costura. Pregunta con tu familia si hay uno cerca.
Probar no es fallar
A lo mejor pruebas algo y no te gusta. ¡Eso también es información! Probar y decir "esto no es lo mío" es de valientes. Cada prueba te acerca a lo tuyo. No tienes que decidir hoy qué serás toda la vida; solo tienes que dar el primer paso pequeño.