Tus caminos conocidos
Tu colonia tiene caminos que ya conoces: de tu casa a la tiendita, a la casa de tu abuela, a la escuela. Esos son tus caminos seguros. Caminarlos muchas veces con alguien, fijándote en las señales —la farmacia de la esquina, el puesto de tacos, el árbol grande— hace que un día puedas caminarlos tú solo.
Las reglas de la calle son siempre las mismas: camino por la banqueta, cruzo solo en la esquina, miro a los dos lados antes de cruzar, y no me detengo a platicar con personas que no conozco.
El camión y la combi
Primero vas a ir muchas veces con tu acompañante. Fíjate en todo: dónde se espera, cuánto cuesta el pasaje, cómo se pide la bajada ("¡Bajan!" o tocando el timbre), y cuál es tu parada. Cuando ya te sepas la ruta de memoria, tu acompañante se irá haciendo a un lado poco a poco: primero se sienta lejos de ti, luego solo te espera en la parada, y un día lo haces tú solo. No hay prisa. Cada quien llega a su paso.
Si me pierdo: el plan de tres pasos
- Me detengo donde estoy. No corro ni me escondo. Respiro despacio.
- Busco a una persona segura: alguien que trabaja en una tienda o una farmacia, o un policía.
- Digo mi información: "Me llamo... Me perdí. Este es el teléfono de mi mamá". Llevar una tarjeta con esos datos en tu cartera ayuda mucho.