Las señas favoritas se aprenden solas
Las señas de necesidades resuelven problemas, pero las señas de su mundo dan pura alegría: el perro de la esquina, la pelota, su libro de la noche. Aquí es donde la mayoría de los bebés despegan, porque uno seña con ganas lo que ama. La regla sigue igual: la palabra dicha en voz alta siempre acompaña a la seña, en el momento exacto en que el perro pasa o la pelota rueda.
Las seis señas del cariño
- Perro. Una forma muy usada en México: tronar los dedos o dar palmaditas en la pierna, como cuando llamas a un perro. Hazla cada vez que vean uno, que en México es cada tres minutos.
- Gato. El índice y el pulgar pellizcan suavecito junto a la mejilla y se deslizan hacia afuera, dibujando los bigotes. Cara juguetona.
- Pelota. Las dos manos curvas, frente a tu pecho, forman una esfera en el aire, como si sostuvieras la pelota. Si rebota, puedes botarla un poquito.
- Libro. Las palmas juntas se abren como un libro que se abre. Perfecta para anunciar el cuento de la noche.
- Mamá. Una forma común: la mano abierta da toques suaves en la mejilla, con cara de cariño. Tiene variantes regionales; fija la de tu zona.
- Papá. Parecida, pero los toques van más arriba, hacia la frente o la sien. Que cada quien presuma su seña.
El paseo señado
El mejor salón de clases es la calle: en el paseo, seña todo lo que le emocione. Perro que pasa: seña y palabra. Pelota en la tienda: seña y palabra. Los bebés aprenden las señas de lo que les brilla en los ojos.