Antes de empezar
La Lengua de Señas Mexicana es una lengua completa, con su propia gramática. No es español con las manos. Y en LSM la cara también habla: la expresión facial es gramática. Por eso los cuentos en señas se cuentan grande, exagerado, teatral. Así es la narración sorda, y así lo vamos a hacer: con miedo de verdad en la cara, con fuerza de verdad en los brazos.
Escena 1: Las tres casas
Tres cerditos construyen su casa: una de paja, una de palos, una de ladrillos.
- Casa: las dos manos planas se juntan por las puntas de los dedos formando un techo de dos aguas frente a tu pecho, y luego bajan separándose, como dibujando las paredes.
- Fuerte: los dos puños suben mostrando los músculos de los brazos, con las cejas fruncidas y la mandíbula firme. Para la casa de ladrillos, séñalo muy marcado.
Escena 2: ¡Llega el lobo!
- Lobo: la mano abierta frente a la nariz se aleja cerrándose en pico, como jalando un hocico largo. La cara hace el resto: cejas fruncidas y dientes a la vista.
- Miedo: las dos manos abiertas tiemblan frente al pecho, los hombros se encogen y los ojos se abren enormes. ¡Que tiemble todo el cuerpo!
Escena 3: Soplar y soplar
- Soplar: el puño frente a la boca se abre de golpe hacia adelante mientras inflas los cachetes y sueltas el aire. Cachetes gigantes: entre más infles, más fuerte sopla el lobo.
La casa de paja cae, la de palos cae… pero la de ladrillos es fuerte. El lobo se cansa y se va. Los cerditos ya no tienen miedo: están juntos en su casa.