El truco de este cuento: la velocidad
En LSM, la velocidad del movimiento y la expresión de la cara cambian el significado: esa es parte de su gramática. Este cuento es perfecto para sentirlo. Cuando seas la liebre, todo tu cuerpo va rápido y presumido. Cuando seas la tortuga, todo va lento, lento, lento, hasta los parpadeos.
Escena 1: El reto
La liebre presume que nadie le gana. La tortuga acepta la carrera.
- Correr: los dos puños se mueven alternados junto al cuerpo, como los brazos de un corredor. La cara acompaña: boca apretada, cuerpo inclinado hacia adelante.
- Rápido: las manos se lanzan hacia adelante con una sacudida veloz, los ojos muy abiertos y la boca soltando aire. Todo dice velocidad.
Escena 2: La liebre se duerme
La liebre va tan adelante que se acuesta bajo un mezquite a echarse una siesta.
- Dormir: la palma se coloca junto a la mejilla, la cabeza se inclina sobre ella y los ojos se cierran. Puedes agregar un ronquido exagerado con la boca.
- Lento: una mano plana se arrastra muy despacio sobre el dorso de la otra, con la cara floja y los cachetes caídos. Así avanza la tortuga, pero no se detiene.
Escena 3: La meta
La tortuga pasa junto a la liebre dormida y llega a la meta. La liebre despierta… demasiado tarde.
- Ganar: la mano abierta atrapa algo en el aire y se cierra en puño levantado, con una sonrisa enorme de triunfo. ¡La cara de victoria es parte de la seña!