El tiempo es una línea sobre tu hombro
En LSM el tiempo tiene mapa: lo que ya pasó queda atrás de ti, sobre tu hombro; lo que viene está adelante. Esa línea invisible ordena casi todas las señas del tiempo.
- Hoy, ahora. Una forma común: las dos manos abiertas, palmas hacia arriba, bajan juntas un golpecito corto frente a tu cuerpo: aquí, en este momento.
- Mañana. La mano sale desde la mejilla o el hombro hacia adelante, siguiendo la línea del tiempo: lo que viene.
- Ayer. El movimiento contrario: la mano va hacia atrás, por encima del hombro, hacia lo que ya pasó.
- Los días de la semana. En varias regiones se señan con la primera letra del día en el alfabeto manual, con un pequeño movimiento: la ele para lunes, la eme para martes y miércoles con movimientos distintos, y así. Hay diferencias entre ciudades, así que esta lista confírmala con señantes sordos de tu zona o en DIELSEME.
- ¿Qué hora es? Muy visual: con el índice tócate la muñeca, donde va el reloj, con cara de pregunta: cejas arriba, cabeza adelante. La cara hace la pregunta; el dedo solo señala el reloj. Para responder, seña el número de la hora: tres, y si hace falta, agrega tarde o noche.
El orden, otra vez al estilo LSM
El tiempo va primero, porque es el tema: mañana escuela hay. Ayer parque fuimos. Primero cuándo, luego qué, y el verbo al final, sin artículos. La LSM no es español con las manos, y en el tiempo se nota clarito: una seña de ayer al inicio acomoda toda la oración en el pasado, sin conjugar nada.
💡 Pega un calendario a la altura de tu hijo. Cada mañana, ritual de un minuto: hoy más el día, ayer más lo que pasó, mañana más lo que viene. Tres señas diarias y en un mes el calendario vive en sus manos.
Ejemplo: Cada noche, Iker pregunta señando su muñeca: ¿qué hora? Si su papá seña ocho, Iker mismo seña dormir y se va a lavar los dientes. La que más le gusta es mañana, porque los sábados significa parque.