Aquí la cara manda
En la LSM la expresión facial no es un extra: es gramática. En las señas de sentimientos eso se nota más que nunca. Puedes hacer la seña de feliz perfecta con las manos, pero si tu cara está seria, dijiste otra cosa. Manos y cara cuentan la misma historia, siempre.
Las señas del corazón
- Feliz. Las manos abiertas, palmas hacia ti, suben por el pecho con un movimiento ligero y alegre, una o dos veces. La cara: sonrisa grande, ojos despiertos.
- Triste. La mano abierta baja despacio frente a la cara, como si la tristeza escurriera. La cara cae también: cejas caídas, boca hacia abajo, hombros sueltos.
- Enojado. La mano en garra, frente al pecho o la cara, sube con tensión, como fuego que crece. Ceño bien fruncido, labios apretados. Que se vea el coraje, sin gritar con las manos a nadie.
- Miedo. Las dos manos abiertas frente al pecho tiemblan un poquito, como queriendo protegerte. Ojos muy abiertos, cuerpo que se hace chiquito hacia atrás.
- Dolor. Una forma común: los dos dedos índices se acercan o giran uno frente al otro, cerca del lugar que duele. Cara apretada, de queja. Esta seña vuelve a salir en la lección de emergencias, porque puede salvar.
- Te quiero. Una forma muy usada: señalas a la persona, llevas la mano abierta o el puño al corazón, y la cara lo confirma con ternura. En algunas regiones se hace distinto; lo que nunca cambia es la cara.
Para qué sirve esto en tu casa
Un niño que puede señar enojado o miedo antes de explotar tiene una salida que no es el berrinche. Cuando tu hijo señe un sentimiento, nómbralo y valídalo: estás enojado, te entiendo. Primero se entiende el sentimiento, después se corrige la conducta.