La tiendita: la mejor escuela de mate
Pon en la mesa cosas de la despensa con precios en papelitos: la sopa a cinco pesos, las galletas a ocho, el jugo a diez. Dale monedas DE VERDAD —las de juguete no pesan, no suenan y el cerebro no se las cree— y túrnense: él compra, tú cobras; luego él es el tendero y tú la clienta distraída que paga de más para que te dé cambio. Empieza con puras monedas de un peso, luego mete las de cinco y diez, y al final los billetes de veinte. Y cuando vayan a la tiendita de verdad, que él pague: dile antes cuánto cuesta, dale el dinero contado y deja que viva la operación completa.
El reloj de manecillas, sin prisa
Consigue un reloj de manecillas, aunque sea el del mercado, y cuélgalo donde tu hijo lo vea. Se enseña en este orden, un paso a la vez y cada uno puede tomar semanas:
- Solo las horas en punto: "cuando la manecilla chiquita llegue al ocho, es hora de dormir".
- Las medias horas: "a la una y media comemos".
- Los cuartos, hasta el final, y sin prisa.
Amarra las horas a su vida, no a la libreta: la hora de la caricatura, la hora del recreo, la hora en que llega papá. El tiempo se aprende viviéndolo.