La escuela que ya tienes
Te tengo una noticia buenísima: no necesitas comprar material montessori carísimo ni convertir tu sala en consultorio. Los niños que aprenden diferente aprenden mejor DENTRO de la vida real, no en una mesa con tarjetas. Y vida real es lo que te sobra: el baño de cada noche, las quesadillas de la comida, el mandado del sábado.
¿Por qué funciona mejor? Porque en la rutina las cosas tienen sentido. "Agua" en una tarjeta es un dibujo; "agua" cuando tu hijo tiene sed y la regadera está abierta es una palabra que URGE aprender. Lo que se aprende donde se usa, se queda.
Tres escuelas escondidas en tu día
- El baño: ahí se enseña vocabulario (agua, jabón, frío), a seguir pasos, a pedir "más" burbujas y a tolerar sensaciones.
- La cocina: ahí se enseña a elegir (¿manzana o plátano?), a ayudar (pásame las tortillas), a esperar tantito y a oler, tocar y probar.
- El mercado: ahí se enseña a saludar a la marchanta, a señalar lo que quiere, a caminar de la mano y a aguantar ruido en dosis chiquitas.
Empieza chiquito
No intentes convertir TODO tu día en escuela desde hoy, porque te vas a agotar y lo vas a dejar. El método de este curso es: una rutina, un objetivo, todos los días. En las próximas lecciones te doy las herramientas una por una. Hoy solo vas a elegir tu rutina.