Escuela de Cielo
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Para hermanos

A veces me enojo y a veces me da pena

Objetivo

Que sepas que el enojo, los celos y la pena son normales, y que aprendas qué hacer con ellos sin sentirte una mala persona.

Vamos a decir la verdad

Hay días en que quieres mucho a tu hermano. Y hay días en que te choca. Días en que te enojas porque otra vez rompió tu maqueta, porque por su culpa se fueron temprano de la fiesta, porque todos los planes de la casa giran alrededor de él.

Y luego está la otra: los celos. Tu mamá pasa horas con él, lo lleva a sus terapias, festeja como gol de final cuando él dice una palabra... y tu boleta de puros dieces a veces apenas alcanza un "muy bien, mijo".

Y la pena. Cuando grita en el mercado y todos voltean. Cuando viene un amigo a la casa y no sabes cómo explicar.

Sentirlo NO te hace malo

Lee esto dos veces: sentir enojo, celos o pena no te hace mala persona ni mal hermano. Los sentimientos llegan solos, como el hambre o el sueño; nadie los pide. Todos los hermanos del mundo entero que viven lo que tú vives sienten exactamente lo mismo, aunque casi nadie lo diga en voz alta. Lo que cuenta no es lo que sientes: es lo que haces con eso.

Ejemplo: Diego, de 11, se moría de la pena cuando su hermano gritaba en las tortillas. Un día su papá le dijo: "yo también sentía pena al principio; luego entendí que el que grita no está haciendo nada malo, solo está batallando". A Diego se le bajó la pena a la mitad nada más de saber que su papá también la había sentido.

Qué hacer cuando te llega el sentimiento

💡 Si un día sientes que ya no puedes con tanto, dilo fuerte y claro: "necesito ayuda con esto". Pedir ayuda es de valientes, no de chillones.

✍️ Tu ejercicio

Hoy, cuando te llegue un sentimiento de esos (enojo, celos o pena), ponle nombre en tu cabeza y cuéntaselo a tu mamá, a tu papá o a tu abuela antes de dormir.

Salió bien si lo dijiste en voz alta y nadie te regañó por sentirlo. Si no salió hoy, escríbelo en un papel y rómpelo: también es una forma de sacarlo.