Escuela de Cielo
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Para hermanos

Cómo jugar con tu hermano

Objetivo

Que descubras los juegos que sí salen con tu hermano, festejes lo que él sí puede, y te quede claro que tú no eres su terapeuta ni su niñera.

Sus reglas son distintas, no malas

A lo mejor ya te pasó: sacas el turista mundial, le explicas las reglas a tu hermano, y a los dos minutos él está girando los dados en el piso, fascinado, sin hacerte caso. Y tú piensas: "con él no se puede jugar". Sí se puede. Pero no con TUS reglas: con un punto medio entre las suyas y las tuyas.

Los juegos que sí salen

Ejemplo: Ximena quería jugar a la comidita y su hermano nada más alineaba los trastecitos. Un día ella empezó a pasarle los trastes "en pedido": "¡marchan dos platos!". Él los alineaba, ella surtía. Risas las de los dos: cada quien jugando lo suyo, juntos.

Festeja lo que él SÍ puede

En tu casa todos festejan los avances de tu hermano, ¿no? Pues tú también puedes, pero a tu estilo: "¡eso, carnal!" cuando logra algo en el juego. Para él, que TÚ lo festejes vale distinto que cuando lo festeja mamá. Eres su hermano: eres el nivel más alto del juego.

Tú NO eres su terapeuta ni su niñera

Esto es importante: jugar con tu hermano es eso, jugar. No es tu chamba enseñarle a hablar, ni corregirle todo, ni cuidarlo en cada recreo de la vida. Eso les toca a los adultos y a sus terapeutas. Si un día no quieres jugar, puedes decir "ahorita no" sin sentirte culpable. Los hermanos que mejor se llevan de grandes son los que jugaron por gusto, no por obligación.

💡 Cinco minutos de juego de a de veras valen más que una hora de mala gana. Corto y divertido le gana a largo y forzado.

✍️ Tu ejercicio

Hoy juega cinco minutos con tu hermano entrando a SU juego: lo que él esté haciendo, súmate tú con un turno o un reto.

Salió bien si hubo al menos una risa o una mirada de los dos. Si hoy él no quiso, no pasa nada: siéntate cerquita a hacer lo tuyo; estar cerca también es jugar.