Tener la respuesta lista cambia todo
Lo peor no es que pregunten. Lo peor es que te agarren sin respuesta y te quedes congelado, con la cara caliente. La solución es de profesionales: tener tus frases listas ANTES, como quien se sabe la respuesta del examen. Cortas, tranquilas y a otra cosa.
Tus guiones cortos
- "¿Por qué tu hermano no habla?" — "Aprende distinto. Le cuesta hablar, pero entiende un buen."
- "¿Por qué hace ruidos / mueve las manos así?" — "Así se calma él. Como tú te truenas los dedos."
- "¿Qué tiene?" — "Nació con un cerebro que funciona diferente. No es contagioso ni nada, eh."
- "¿Está loco?" — "No. Aprende diferente. Loco es otra cosa."
Fíjate en el truco: respuesta corta, voz normal, y sigues en lo que estabas. Si tú lo dices tranquilo, para tus amigos se vuelve normal. Si tú te apanicas, ellos se apanican. Tú pones el tono.
Si se burlan
Una pregunta con curiosidad no es burla; está bien contestarla. Pero si alguien lo remeda, le pone apodos o lo hace para hacerte enojar, eso es burla, y la burla no se negocia:
- Una frase, firme y sin pelear: "no te metas con mi hermano". Y te vas.
- No es traición avisar: dile a tu maestra, a tu mamá o a un adulto. Acusar una burla no es ser chismoso: es defender a alguien que batalla más que tú para defenderse solo.
- No te agarres a golpes. Te metes en problemas tú y la burla ni se acaba.
Presume lo bueno
Y aquí va la parte que casi nadie te dice: también puedes PRESUMIR a tu hermano. Que se sabe todas las rutas de los camiones de memoria. Que arma rompecabezas de mil piezas. Que dibuja increíble. Tus amigos solo van a conocer la versión de tu hermano que tú les enseñes. Enséñales la buena también.