Escuela de Cielo
Lección 3 de 7
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Para maestros: inclusión en el aula

Instrucciones que sí llegan

Objetivo

Dar instrucciones de una en una, con apoyo visual y tiempo extra, y comprobar que tu alumno entendió sin exhibirlo frente al grupo.

Una a la vez

"Saquen su cuaderno, anoten la fecha, copien el ejercicio del pizarrón y cuando acaben lo traen a calificar." Cuenta: son cuatro instrucciones disfrazadas de una. La mayoría del grupo las encadena solo; tu alumno se queda en la primera, y a los dos minutos parece que "no está haciendo nada".

La solución no es repetir más fuerte. Es rebanar:

  1. Da UNA instrucción: "saquen su cuaderno". Espera a que el grupo lo haga.
  2. Da la siguiente: "anoten la fecha".
  3. Si la actividad es larga, deja los pasos escritos en el pizarrón, numerados: 1) cuaderno, 2) fecha, 3) copiar, 4) traer a calificar.

Lo escrito no se evapora; lo hablado sí. Con los pasos en el pizarrón, el que se pierde se reencuentra solo, sin preguntarte. Otra vez: esto le sirve a tu alumno y de paso a los 34 que "no oyeron".

Comprobar sin exhibir

El error clásico, dicho con cariño porque todos lo hemos hecho: "¿A ver, Emiliano, qué acabo de decir?" frente a todo el grupo. Si no puede contestar, lo exhibiste, y mañana te tiene miedo. En su lugar:

Ejemplo: El maestro Raúl, en una primaria de Guadalajara, pasa "casualmente" por la banca de su alumno justo después de cada instrucción, camino a cualquier otro lado. Diez segundos, cero drama, y el niño arranca.

Tiempo extra, sin anuncio

Tu alumno puede necesitar el doble de tiempo para arrancar y para terminar. Dáselo sin ceremonia: no digas "a Emiliano le doy más tiempo porque él es especial". Simplemente recoge su trabajo al final, o déjalo terminar en el siguiente cambio de actividad. El tiempo extra discreto protege su dignidad, y la dignidad es la moneda con la que ese niño te va a pagar el resto del año.

💡 Antes de dar la instrucción, di su nombre o tócale el hombro. Una instrucción que no fue recibida no fue dada.

✍️ Tu ejercicio

Mañana, en UNA actividad, rebana la instrucción en pasos numerados en el pizarrón y pásate a su banca a comprobar bajito que arrancó.

Salió bien si empezó solo o con un solo recordatorio. Si el día se complicó, con haber escrito los pasos numerados una sola vez ya ganaste.