La pregunta que lo ordena todo
Antes de aplicar el examen, pregúntate: ¿qué quiero medir? Si el examen es de ciencias y tu alumno sabe perfectamente por qué llueve, pero saca 4 porque no alcanzó a leer las preguntas, tu examen no midió ciencias: midió velocidad de lectura. Un ajuste razonable no le regala la respuesta; le quita el obstáculo que no tiene nada que ver con la materia. La vara sigue igual de alta; solo le quitas las piedras del camino que tú pusiste sin querer.
Los ajustes que sí puedes hacer mañana
- Leer en voz alta. Léele las preguntas (a él o al grupo entero, que a nadie le sobra). Él responde solo.
- Menos opciones. Donde el grupo tiene cuatro opciones, déjale tres o dos. Sigue teniendo que saber la respuesta.
- Oral en vez de escrito. Si escribir es su muro, pregúntale de viva voz en tu escritorio mientras el grupo trabaja, y anota tú sus respuestas.
- Más tiempo o examen en dos partes. Mitad hoy, mitad mañana. El conocimiento no caduca de un día a otro.
- Califica el contenido, no la forma. Si la pregunta es de historia, la letra chueca y las faltas de ortografía no descuentan historia.
Que quede registrado (esto te protege a ti)
Los ajustes razonables están contemplados en el marco de educación inclusiva de la SEP: no estás haciendo trampa, estás haciendo tu trabajo. Pero hazlo con papel:
- Anota en tu planeación o expediente qué ajustes aplicas y por qué.
- Coméntalo con dirección y con USAER si tu escuela tiene.
- Avísale a la familia: que sepan cómo se le evalúa y qué significa su calificación.
Así, cuando alguien pregunte por qué Emiliano presentó oral, tienes respuesta y respaldo. Una boleta con un 8 trabajado con ajustes vale mil veces más que un 10 regalado por lástima: el regalado le dice al niño "de ti no espero nada", y los niños siempre escuchan ese mensaje.