Primero lo primero
Cada niño tiene su propio ritmo, y entre el año y los dos años las diferencias se notan más que nunca: en la misma fiesta hay un niño de quince meses platicando a su modo y otro de veinte que apenas suelta palabras, y los dos pueden estar perfectamente bien. Aquí va qué mirar este año.
Las palabras y el dedito que enseña
Como referencia: alrededor de los doce a dieciséis meses aparecen las primeras palabras con sentido ("mamá", "agua", "no"). A los dieciocho meses, muchos dicen varias palabras sueltas, y rumbo a los dos años empiezan a juntar dos: "más leche", "papá vamos". Pero igual de importante que hablar es señalar para mostrar: ese momento en que ve un perro y lo señala volteándote a ver, como diciendo "¡mira, mamá!". Ese dedito que comparte lo que ve es un hito enorme, porque es comunicación pura aunque no haya palabra.
El juego y el cuerpo
En esta edad florece el juego funcional: usar las cosas para lo que son. Empuja el carrito, se lleva el teléfono de juguete a la oreja, le da de comer a la muñeca con la cuchara. En lo motor, la mayoría camina sola entre los doce y los dieciocho meses, y hacia los dos años corre, se trepa a la silla y baja escalones agarrada de tu mano.
Qué sí se platica con el pediatra
- Cero palabras a los dieciséis meses.
- No señala para pedir ni para mostrar a los dieciocho meses.
- No camina sola a los dieciocho meses.
- No usa los juguetes "para lo que son" casi nunca: solo los gira, alinea o mira de reojo, sin variar.
- Perdió palabras o gestos que ya tenía. Esta es la regla sin excepción: si decía "agua" y "mamá" y dejó de decirlas, se consulta SIEMPRE, aunque todo lo demás vaya bien y aunque alguien te diga que "luego regresan solas".
Como siempre: esto es para platicarlo con el pediatra, NO para diagnosticar. Si marcaste algo de la lista, agenda consulta sin esperar al cumpleaños.