Un baño que no da sorpresas
Lo que más asusta del baño son las sorpresas: el agua que cae de repente, el champú en los ojos, el frío al salir. Por eso tu baño va a tener una regla de oro: siempre el mismo orden, y siempre con aviso. Nada te cae encima sin que alguien te diga primero: "Ahora viene el agua".
El orden de tu baño
- Tocar el agua con la mano, para sentir que está calientita.
- Mojar los pies, luego las piernas, luego la panza. De abajo hacia arriba, sin sustos.
- Jabón en el cuerpo: brazos, panza, piernas y por último la espalda.
- Champú en la cabeza, mirando hacia arriba como buscando aviones.
- Enjuagar todo, contando hasta diez.
- Salir directo a la toalla calientita, que ya está esperando.
Ejemplo: A Regina le aterraba el champú. Su mamá le dio una toallita doblada para taparse los ojos y le avisa siempre: "Una, dos, tres... ¡agua en el pelo!". Como Regina ya sabe cuándo viene, ya no llora. A veces hasta cuenta ella sola.
💡 Para mamá y papá: prueben la temperatura antes de que él entre y dejen que la confirme con su mano; ese gesto le devuelve el control. Vaso o regadera de mano en vez de aventarle agua, toalla lista y baño sin corrientes de aire. Si la regadera lo abruma, una tina o cubeta con vaso es un escalón válido mientras tanto.
Tú avisas, tú mandas
También tú puedes avisar: "¡Ahora el jabón!", "¡Ahora la cabeza!". Cuando tú dices el paso que sigue, el baño se vuelve tu juego y no algo que te hacen. Y un baño que conoces de memoria es un baño sin lágrimas.
💡 Para mamá y papá: báñenlo a la misma hora, antes de algo que le guste, y peguen la secuencia de pasos en la pared del baño en una mica. Cambien una sola cosa a la vez: si esta semana toca aprender champú, no estrenen también jabón nuevo.