El cuerpo habla antes que la boca
Mucho antes del llanto fuerte o de tirarse al piso, el cuerpo de tu hijo ya está avisando. Como las gotitas antes del aguacero. Si aprendemos a ver esas gotitas, podemos sacar el paraguas a tiempo.
Las señales más comunes son: manos apretadas en puñitos, voz que sube de volumen, taparse los oídos, moverse más rápido, repetir la misma palabra, ponerse rojo de la cara, o quedarse muy quieto y callado de repente. Cada niño tiene las suyas. Tu trabajo esta semana es descubrir las de tu hijo.
Para leer con tu hijo
Mi cuerpo es muy listo. Mi cuerpo me avisa cuando algo es mucho.
A veces mis manos se aprietan fuertes. A veces mi voz sale muy fuerte. A veces me quiero tapar los oídos.
Eso quiere decir: mi cuerpo necesita ayuda. No estoy haciendo nada malo. Mi cuerpo solo me está avisando, como un semáforo.
Cuando mi cuerpo avisa, puedo decir "ayuda" o ir con mamá o papá. Juntos podemos calmar mi cuerpo.
Cómo practicar en casa
- Ponle nombre a las señales con cariño, en momentos tranquilos: "Mira, tus manitas se apretaron. Tu cuerpo te está avisando".
- Nunca uses las señales como regaño. Son información, no travesura.
- Anota durante tres días qué señales ves y qué pasó justo antes: ruido, hambre, cambio de plan. Ahí está el mapa de tu hijo.