Escuela de Cielo
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El rincón de la calma

Mi rincón de la calma

Objetivo

Armar juntos, hoy mismo, un rincón de la calma en casa: un lugar suave con luz baja, cojín, peluche y audífonos, que sea refugio y nunca castigo.

Un refugio, no un castigo

El rincón de la calma es un pedacito de la casa donde el cuerpo puede bajar de velocidad. No necesitas un cuarto extra ni comprar nada caro: una esquinita de la recámara, abajo de la mesa con una cobija encima, o un huacal con cojines junto al ropero.

La regla más importante: al rincón nunca se manda de castigo. Es como la cobija calientita en día de frío: algo rico que tu hijo escoge. Si lo usamos de "rincón de pensar", lo quemamos para siempre.

Qué ponerle

Para leer con tu hijo

En mi casa hay un rincón de la calma. Es mi lugar suavecito.

Cuando mi cuerpo me avisa, puedo ir a mi rincón. Puedo abrazar mi peluche. Puedo taparme con la cobija.

En mi rincón nadie me regaña. Mi rincón es para sentirme mejor. Puedo estar el tiempo que necesite. Cuando me siento mejor, salgo y sigo jugando.

Ejemplo: La familia de Bruno armó el rincón con un huacal del mercado, dos cojines de la sala y la serie de lucecitas de la Navidad pasada. Costó cero pesos y Bruno lo bautizó "mi cuevita".
💡 Estrénenlo en un momento FELIZ: lean ahí un cuento hoy en la noche. El rincón debe oler a cosas buenas desde el primer día.

✍️ Tu ejercicio

Hoy armen juntos el rincón: elijan la esquinita, pongan cojín, peluche y, si tienen, audífonos. Deja que tu hijo acomode las cosas y le ponga nombre.

Salió bien si tu hijo se metió al rincón aunque sea un minuto, por gusto. Variante más fácil: empieza solo con una cobija y el peluche en una esquina; lo demás se agrega esta semana.