Escuela de Cielo
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El rincón de la calma

Respirar como oso dormido

Objetivo

Aprender tres formas de respirar despacio, jugando, para que el cuerpo de tu hijo sepa calmarse cuando lo necesite.

Por qué respirar calma

Cuando el cuerpo respira lento y profundo, le manda un mensaje al cerebro: "ya no hay peligro". Por eso respirar despacio es el botón de calma que tu hijo trae puesto a todas partes. Pero ojo: se aprende JUGANDO en momentos tranquilos. En plena tormenta nadie aprende nada nuevo; ahí solo se usa lo ya practicado.

Tres formas de respirar, para hacer juntos

1. El oso dormido. Nos acostamos boca arriba con un peluche en la panza. Metemos aire por la nariz despacito y el peluche sube como lanchita. Soltamos el aire por la boca y el peluche baja. El oso duerme, la panza lo arrulla. Cinco veces.

2. Oler la flor, soplar la vela. Una mano es una flor: la olemos con la nariz, despacio. La otra mano es una velita de pastel: la soplamos suavecito, sin apagarla de golpe. Olemos la flor, soplamos la vela, tres veces.

3. El chocolate caliente. Hacemos como que tenemos una taza de chocolate calientito. Primero olemos el chocolate por la nariz, mmm. Luego le soplamos despacito para enfriarlo. Cuatro veces y un trago imaginario al final.

Para leer con tu hijo

Yo sé respirar como oso dormido. El aire entra por mi nariz, despacito. Mi panza se infla como globo. El aire sale por mi boca, suavecito. Mi cuerpo se pone tranquilo. Puedo respirar así en mi rincón, en el coche o en la escuela. Mi respiración siempre va conmigo.

Ejemplo: La mamá de Valentina practica el chocolate caliente cada noche antes de dormir, con su taza favorita de las conchas. Ahora, en la combi, cuando hay mucho tráfico, Valentina sola hace "mmm" y sopla.
💡 Practiquen a la misma hora todos los días, aunque sean dos minutos. La calma se entrena como los músculos: poquito y seguido.

✍️ Tu ejercicio

Hoy en la noche hagan el oso dormido: acuéstense los dos con un peluche en la panza y respiren cinco veces, viendo al peluche subir y bajar.

Salió bien si tu hijo dejó el peluche en la panza dos o tres respiraciones. Variante más fácil: ponte TÚ el peluche y que él solo mire cómo sube y baja; mirar también enseña.