Por qué respirar calma
Cuando el cuerpo respira lento y profundo, le manda un mensaje al cerebro: "ya no hay peligro". Por eso respirar despacio es el botón de calma que tu hijo trae puesto a todas partes. Pero ojo: se aprende JUGANDO en momentos tranquilos. En plena tormenta nadie aprende nada nuevo; ahí solo se usa lo ya practicado.
Tres formas de respirar, para hacer juntos
1. El oso dormido. Nos acostamos boca arriba con un peluche en la panza. Metemos aire por la nariz despacito y el peluche sube como lanchita. Soltamos el aire por la boca y el peluche baja. El oso duerme, la panza lo arrulla. Cinco veces.
2. Oler la flor, soplar la vela. Una mano es una flor: la olemos con la nariz, despacio. La otra mano es una velita de pastel: la soplamos suavecito, sin apagarla de golpe. Olemos la flor, soplamos la vela, tres veces.
3. El chocolate caliente. Hacemos como que tenemos una taza de chocolate calientito. Primero olemos el chocolate por la nariz, mmm. Luego le soplamos despacito para enfriarlo. Cuatro veces y un trago imaginario al final.
Para leer con tu hijo
Yo sé respirar como oso dormido. El aire entra por mi nariz, despacito. Mi panza se infla como globo. El aire sale por mi boca, suavecito. Mi cuerpo se pone tranquilo. Puedo respirar así en mi rincón, en el coche o en la escuela. Mi respiración siempre va conmigo.