El cuerpo se calma por el cuerpo
Cuando la emoción es grande, las palabras casi no entran, pero las sensaciones sí. Hay sensaciones que ordenan el cuerpo por dentro, sobre todo las de apretar fuerte y soltar. Por eso muchos niños buscan solitos meterse abajo de las cobijas o que los abracen recio: su cuerpo sabe lo que necesita.
El menú de calma, para probar juntos
- Abrazo fuerte: abrazo apretado y largo, de frente o por la espalda, SIEMPRE preguntando antes: "¿quieres abrazo de oso?". Si dice que no, se respeta.
- El taco: envolver a tu hijo en una cobija como taquito, con la cabeza de fuera, y apretar suavecito los bordes.
- Masa: amasar, aplastar y estirar masa de tortilla, plastilina o masa casera de harina con agua y sal. Diez minutos de amasar bajan mucha tormenta.
- Mecerse: en hamaca, en la mecedora de la abuela o sentados en el piso meciéndose juntos, despacito, con o sin canción bajita.
- Empujar paredes: "vamos a empujar la pared bien fuerte, a ver si la movemos". Empujar fuerte cansa el cuerpo y suelta lo apretado.
Para leer con tu hijo
Cuando mi cuerpo está como olla de presión, hay cosas que me ayudan. Puedo pedir un abrazo de oso. Puedo aplastar masa con mis manos. Puedo mecerme despacito. Aprieto fuerte y luego suelto. Mi cuerpo se va calmando. Yo sé qué le gusta a mi cuerpo.