Escuela de Cielo
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El rincón de la calma

Mi termómetro de emociones

Objetivo

Aprender el semáforo del cuerpo — verde, amarillo, rojo — para que tu hijo pueda decir de qué color está y los dos sepan qué hacer en cada color.

Un semáforo para el cuerpo

Las emociones son más fáciles de entender con colores que con palabras. Por eso usamos un termómetro de tres colores, como el semáforo de la esquina. Dibújenlo juntos en una cartulina y péguenlo donde se vea: la puerta del refri es perfecta.

Para leer con tu hijo

Verde es tranquilo. Mi cuerpo está suavecito. Puedo jugar, comer y aprender. En verde estoy a gusto.

Amarillo es "se está llenando". Mis manos se aprietan. Mi voz sube. Algo me molesta. En amarillo todavía puedo pedir ayuda. Puedo decir "amarillo", ir a mi rincón, respirar como oso o pedir un abrazo fuerte.

Rojo es tormenta. Mi cuerpo explota: lloro fuerte, grito o me tiro al piso. En rojo no puedo pensar. No estoy siendo malo. Mi cuerpo está desbordado. Mamá o papá me cuidan hasta que la tormenta pasa. Después regreso a verde, poco a poco.

Qué hacemos en cada color

Ejemplo: En casa de Renata pegaron el semáforo en el refri con un imán de Dr. Simi. Renata mueve una pinza de ropa al color donde está. Un día, antes de la tarea, movió la pinza a amarillo ella sola. Su mamá bajó la música y le acercó su masa. No hubo rojo esa tarde.
💡 Tú también usa el termómetro: "Mamá está en amarillo, voy a respirar". Verte regresar a verde es la mejor clase del mundo.

✍️ Tu ejercicio

Hoy dibujen juntos el termómetro de tres colores en una hoja o cartulina y péguenlo en el refri. Pongan una pinza o un imán para marcar el color del momento.

Salió bien si tu hijo señaló o movió la pinza a un color aunque sea una vez. Variante más fácil: empieza nombrando solo TU color durante el día y deja que él mire.