Las preguntas son llaves
Una pregunta es como una llave: abre algo. Si pregunto "¿dónde está el gato?", la respuesta me abre el secreto: "debajo de la silla". Pregunta y respuesta son pareja. Una busca a la otra.
¿Cómo sé que es una pregunta?
Las preguntas suenan diferente: la voz sube al final, como subiendo una escalera. Y muchas empiezan con palabras detective: qué, quién, dónde, cuántos. Cuando oigas una, es tu turno de contestar.
- ¿Qué? pregunta por cosas. "¿Qué quieres?" — "Jugo".
- ¿Quién? pregunta por personas. "¿Quién llegó?" — "Papá".
- ¿Dónde? pregunta por lugares. "¿Dónde están tus zapatos?" — "Bajo la cama".
- ¿Cuántos? pregunta por números. "¿Cuántos taquitos quieres?" — "Dos".
Tú también puedes preguntar
Preguntar es un superpoder: te trae lo que necesitas. ¿Quieres agua? Pregunta: "¿me das agua?". ¿No encuentras tu carrito? Pregunta: "¿dónde está mi carrito?". Quien pregunta, encuentra.
Y si no te salen las palabras, puedes preguntar señalando con tu dedo o con tu tablero de dibujos. Una pregunta con el dedo también es una pregunta de verdad, y también merece su respuesta.