Escuela de Cielo
Lección 4 de 7
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Conversación y turnos

Preguntar y contestar

Objetivo

Que descubras que cada pregunta busca su respuesta, como dos piezas que se juntan.

Las preguntas son llaves

Una pregunta es como una llave: abre algo. Si pregunto "¿dónde está el gato?", la respuesta me abre el secreto: "debajo de la silla". Pregunta y respuesta son pareja. Una busca a la otra.

¿Cómo sé que es una pregunta?

Las preguntas suenan diferente: la voz sube al final, como subiendo una escalera. Y muchas empiezan con palabras detective: qué, quién, dónde, cuántos. Cuando oigas una, es tu turno de contestar.

Tú también puedes preguntar

Preguntar es un superpoder: te trae lo que necesitas. ¿Quieres agua? Pregunta: "¿me das agua?". ¿No encuentras tu carrito? Pregunta: "¿dónde está mi carrito?". Quien pregunta, encuentra.

Y si no te salen las palabras, puedes preguntar señalando con tu dedo o con tu tablero de dibujos. Una pregunta con el dedo también es una pregunta de verdad, y también merece su respuesta.

Ejemplo: En el mercado, la señora de la fruta te pregunta: "¿Cuál quieres, mango o plátano?". Tú contestas: "mango". Y la llave funcionó: ¡te dan el mango! Contestar tiene premio casi siempre.
💡 Para mamá o papá: haz preguntas con respuesta a la vista y con premio real ("¿quieres galleta o manzana?" enseñando las dos). Espera cinco segundos sin repetir. Si no contesta, susúrrale la respuesta para que la copie y dale lo que pidió. Y cuida el balance: por cada pregunta que hagas, di también dos comentarios; un interrogatorio cansa a cualquiera.

✍️ Tu ejercicio

Hoy a la hora de comer, contesta tres preguntas de elegir: "¿quieres esto o esto?". Mira las dos cosas, elige una y dilo con voz, seña o señalando.

Salió bien si elegiste y te dieron lo que pediste. ¿Estuvo difícil? Empieza señalando con el dedo: señalar también es contestar.