Escuela de Cielo
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Conversación y turnos

Hablar de lo tuyo y de lo del otro

Objetivo

Que compartas lo que te encanta y también le preguntes al otro por lo que le encanta a él.

Tu tema favorito es un tesoro

Seguro hay algo que te encanta: los carritos, los dinosaurios, los trenes, los animales. Hablar de tu tema favorito se siente delicioso, como comer tu fruta favorita. ¡Y está muy bien compartirlo!

Pero aquí va un secreto: la otra persona también trae su tesoro. Tu primo ama el futbol. Tu amiga ama a su gata. Una buena plática es enseñar tu tesoro y pedir ver el del otro.

La regla del puente

Después de hablar de lo tuyo un ratito, haz un puente con una pregunta: "¿y a ti qué te gusta?". Esa preguntita es mágica: la cara del otro se ilumina, porque a todos nos gusta que pregunten por nuestro tesoro.

  1. Cuento algo de lo mío: "Mi carrito rojo corre rapidísimo".
  2. Hago el puente: "¿Y a ti qué te gusta?".
  3. Escucho su respuesta y pregunto algo más: "¿cómo se llama tu gata?".
Ejemplo: En el recreo, le enseñas tu dinosaurio a Mateo: "Es un T-rex". Luego haces el puente: "¿Y tú qué trajiste?". Mateo saca sus tazos y te los enseña feliz. Ahora la plática tiene dos tesoros en vez de uno.

¿Y si el otro se aburre?

A veces hablamos mucho rato de lo mismo y el otro mira para otro lado o bosteza. Esa es la señal: es momento del puente. Pregunta por lo suyo y la plática revive.

💡 Para mamá o papá: no le quites su tema favorito; úsalo de puerta. Entra a su tema con ganas y desde ahí estira: si ama los coches, platiquen de la combi, del taller, de quién maneja. Modela el puente en voz alta: "ya te conté de mi día, ¿y el tuyo?". Verlo en ti mil veces es como lo aprende.

✍️ Tu ejercicio

Hoy en la cena, cuenta una cosa que te gustó de tu día y luego haz el puente: pregúntale a alguien de tu casa "¿y a ti qué te gustó hoy?".

Salió bien si hiciste el puente una vez y escuchaste la respuesta. ¿Costó trabajo? Mamá puede preguntarte primero a ti y luego te toca copiar la pregunta.